Por: Astrid Revilla
Reflexiones/@Asscarolina
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Había una vez una familia ilustre y de
alcurnia, formada por Juana, María y Pedrito. Juana era la mamá de María y
madre de crianza de Pedrito. Pedrito era un niño de tan solo 8 años con un
sueño: ser verdaderamente amado, y María
una niña de 4 años muy ingenua; ellos se criaron juntos y, por lo tanto, se
amaban como hermanitos y eran muy juguetones.
La señora Juana era una mujer elegante y gritona, que trabajaba en su propia
empresa de cosméticos, por lo que su
tiempo para los niños era muy escaso y los hermanitos pasaban juntos todo
el día en su casa, cuidados por su niñera a quien llamaban sonrisita.
