Por: Fuentes
Periodismo
Las charlas y conferencias abundan, para todo se organiza
una.
Antes, daba gusto asistir a ellas. Maestros de la palabra y magas de la conversación seducían a sus públicos.
Hoy, son un castigo. Incluso las de muchos comunicadoras y comunicadores. Son tediosas, aburridas, largas e incomprensibles.
Si además de “sufrirlas”, también te toca impartirlas, toma nota de este decálogo a la hora de dar una charla.
Antes, daba gusto asistir a ellas. Maestros de la palabra y magas de la conversación seducían a sus públicos.
Hoy, son un castigo. Incluso las de muchos comunicadoras y comunicadores. Son tediosas, aburridas, largas e incomprensibles.
Si además de “sufrirlas”, también te toca impartirlas, toma nota de este decálogo a la hora de dar una charla.

