sábado, 13 de octubre de 2012

El misterio del primer amor

Por: Yulimar Pineda
Reflexiones/@yuliPnda


En algún momento de nuestras vidas hemos llegado a tener un primer amor. De acuerdo a ciertas anécdotas, lo primero que pensamos o imaginamos cuando escuchamos “primer amor” es… El amor entre una pareja y quizás no lo es.

Sí analizamos bien, el primer amor  que se presenta en nuestra vida es el que le manifestamos a nuestros padres o viceversa y, el amor a Dios, luego el de los amigos y finalmente, el de nuestra pareja e hijos. 
Si detallamos un poco, esto suele ser una cadena.

Muchos dicen que nunca han tenido un primer amor, pero siempre habrá uno, aunque ellos no lo perciban. Claro…el amor hacia una pareja es el más resaltante o el que más recordamos; de allí el dicho “el primer amor nunca se olvida”. Y es posible que sea cierto, independientemente si es amor familiar, de amistad o de pareja; nunca se nos va a olvidar, siempre estará presente en nuestra mente.

Los niños de Gaby, Retratos de Tateé
El amor muchas veces lo buscamos en todas partes, hasta el punto de que nos cansamos de buscarlo y decimos que no lo hallamos o que no se hizo para nosotros. Pero no es así, el amor lo tenemos frente a nosotros, tan cerca, tan cerca, que no lo vemos por prestarle atención a prejuicios que no nos dejan ver la realidad.

Todos los días salimos de casa pensando cómo nos van a salir las cosas durante el día. Sin embargo, imaginemos que repentinamente al cruzar la avenida una anciana nos sonríe y no le prestamos atención, continuamos el camino y al llegar de nuevo a casa, agotados del trabajo o de los estudios, la familia quiere compartir con nosotros, pero muchas veces no estamos de ánimos para complacerlos por estar pendientes de cosas menos importantes.

Y así pasamos el resto del día, sin poner la menor atención a quien está pendiente de nosotros. Ese alguien o esos seres que se preocupan por nuestro bienestar, nos brindan cariño afecto incondicional, también necesitan de nuestra atención; porque  al igual que todos, ellos también necesitan de esa gotita que nos alimenta día a día a la cual llamamos amor.

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